Minicaster Radio Playhead

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23 de noviembre de 2010

su mejor tatuaje


Del mejor sueño freudiano, de manera exclusiva y como añadiduras de envolventes capas. Capas de monótonas fragancias, colores y pliegues que resguardan mi conciencia y me invocan hacia diferentes dimensiones. Intento disimular el alboroto que sucede en mi pecho, disimulo de manera magistral aquellos misteriosos golpes desde las profundidades de mis entrañas, respiro en profundidad, y vuelvo a sentir las mismas fragancias, los mismos colores mientras mis dedos se humedecen cuando vienen al encuentro de aquellos desconocidos pliegues. Aquellos pliegues sobresalientes, y que casi como una ironía, desde su génesis, se vislumbra una perfecta creación de las profundidades de mis brazos y de las más incomprendidas de las pieles, distribuidas en los extremos de mis dedos, casi como rasurando y violentando de la manera mas hermosa que jamás haya sido testigo. Te retengo con fuerza mientras mi mente se enlaza con mi cuerpo, mis pesadas venas me indican el momento exacto de mi nueva frecuencia y logró al fin sentir el rocío de mi sangre, envolviéndome con sutileza pero de forma desafiante mientras mi dedos se humedecen y alcanzan el punto máximo de su aventura por tu envoltura. Tu envoltura sensata y a la vez intrigante, infinita para mis dedos y un espejismo de otro mundo para mi mente. Mi mente cambia de rumbo, vuelve, se desorienta y recorre al unisono cada centímetro de tu envoltura y en cada pliegue se estremece, mi alma se desdobla, se congela y mi voluntad queda totalmente ajena, jamás había entrado a dichos paisajes y trato de volver a mi estado normal mientras mi conciencia se encuentra con mi razón y hacen contacto con mi cuerpo. Vuelvo a la deriva, siento frío y vuelvo a disimular porque todo debe parecer normal. He vuelto, voy recuperando los demás sentidos y sigo disimulando porque todo debe parecer normal. Me contengo, miro mi reloj y no ha pasado más de una hora, solo logro sentir la respiración de manera veloz y queriendo volver a la normalidad mientras sigo disimulando y me vuelvo a retener. No han pasado más de cinco minutos y de manera repentina vuelvo a sentir las mismas fragancias, los mismos colores y mis dedos nuevamente comienzan a humedecerse casi como un ciclo descrito antes en un viejo libro y en donde la receta se vuelve a repetir cada no más de una hora y luego de cinco minutos.